5 Razones Por Las Que El Frío Está Infravalorado

Leopardo en la nieve
Imagen de Pixabay

Es innegable que el verano tiene un encanto particular. Las vacaciones, las horas de luz, sus terracitas… Todas esas cosas (y los anuncios de Estrella Damm, que no lo podemos negar) hacen del verano la estación preferida de casi todo el mundo, que entra en bajón cuando llegan los primeras bajadas de temperaturas del otoño y alcanzan la depresión absoluta cuando se asienta el invierno. Y esto no debería ser así, porque el frío también tiene su atractivo, y no es pequeño. Ahora vamos a dar 5 razones por las que el frío está infravalorado.

  1. La comida

Hay platos deliciosos que si degustas en verano no podrás disfrutar de la misma forma que durante el invierno. Esos churros o porras acompañados de un buen chocolate caliente, o esos consistentes platos de legumbres no sientan igual en verano que en invierno, nos pongamos como nos pongamos.

  1. Los placeres

Pocas cosas hay más placenteras que darte una ducha caliente nada más llegar a casa cuando el frío golpea el exterior. Sin embargo, si hay una que puede acercarse a ese nivel es meterte en la cama con un buen edredón y muchas mantas que te libren de los rigores climatológicos. Curiosamente las dos cosas tienen algo en común: solo se pueden disfrutar en invierno.

  1. La ropa

Si tienes frío puedes combatirlo poniéndote capas y más capas. Abrigos, bufandas, guantes… Existen multitud de prendas específicas para lucha contra las bajas temperaturas, pero, ¿qué pasa cuando tienes calor? Por mucho que quieras llega un punto en el que no podrás quitarte más ropa, y lo de ir desnudo ya no es opción, porque en muchas ciudades multan el nudismo.

  1. El sudor

El sudor es desagradable y suele ir acompañado de mal olor. Por muchos antitranspirantes o productos similares que utilices no podrás evitar que tus poros se llenen de humedad si en la calle el termómetro marca temperaturas por encima de los 30 grados.

  1. La Nieve

¿A quién no le gusta la nieve? Lanzar bolas, fabricar muñecos, lanzarte al suelo y ‘hacer el ángel’… Las posibilidades que ofrece la nieve para pasarlo bien son infinitas, y ésta cuando aparece es en invierno. A ello se le suma lo evocadores que son los paisajes después de una buena nevada. Las montañas y los tejados se vuelven blancos haciendo del entorno un acontecimiento digno de presenciar mientras pierdes la noción del tiempo.

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Fuente: Eduardo Mongil

Imagen desde Pixabay

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