Cinco Cosas que Has de Asumir si Vas a Compartir Piso

Piso compartido
Imagen desde Pixabay

Lo has decidido, te vas de casa. Y lo haces para vivir en un piso compartido. La convivencia con otras personas casi nunca es fácil y tendrás que tragar con ciertas cosas que te desagradan si quieres mantener un clima estable de cordialidad dentro de tu nuevo hogar. Para conseguir ese poso necesario para no discutir debes mentalizarte antes de que se den circunstancias que no vas a poder evitar aunque hagas todo lo posible por ello. Así que ármate de paciencia y trata de ver el lado positivo a estas nuevas experiencias.

Tu intimidad quedará en entredicho

Cuando compartes piso es bastante factible que tu casa no sea ese remanso de paz que te gustaría. Lo más probable es que a todas horas tengas a gente desconocida pululando por los rincones de tu hogar, así que empieza a perder vergüenza por cosas triviales como las pintas que lleves. En casa siempre es más importante tu comodidad que tu imagen y pronto te acabarás dando cuenta de ello.

Vas a ser anfitrión de muchas fiestas

Algunas las organizarás tú, pero otras muchas no. Habrá días en los que estés malo, con exámenes cerca o en los que simplemente pasas de ver a nadie, sin embargo te tocará aguantar la juerga de los amigos de tus compañeros. Y eso sin contar la suciedad que se pueda acumular después del guateque. Tendrás que echar mano del manido ‘hoy por ti, mañana por mí’.

El ideal de limpieza quedará lejos

Ya que hablábamos de la suciedad tendrás que tener claro que la limpieza será siempre una asignatura pendiente. Sartenes sin limpiar, montaña de platos de la pila, restos de vasos de la fiesta del día anterior… Todo esto formará parte del decorado de casa en más de una ocasión, y deberás acostumbrarte a ello.

Llevarás una economía de guerra

Vas a tener que mirar todas las ofertas de los supermercados y llevar las cuentas al milímetro. El trozo de pan que te sobró en la comida en la cafetería de la facultad podrá ser reutilizado para la cena. Todo será susceptible de ser aprovechado en el futuro, así que mantén los ojos bien abiertos.

No harás buenas migas con los vecinos

Los vecinos ya de por sí suelen mostrar desconfianza con la gente joven que llega a sus edificios, así que al primer desliz que tengáis ya estarán encima para echaros en cara vuestro supuesto ataque a su tranquilidad. Esos momentos serán buenos para poner a prueba vuestras dotes de diplomacia.

Fuente: Eduardo Mongil

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