El Día Después

Pies en la cama
Imagen desde Pixabay

Ya está hecho, no hay vuelta atrás. Lejos queda ya aquella noche en la que tanto os reísteis sin conoceros de nada. Ya casi os habéis olvidado de las noches y noches que pasasteis pegados al teléfono móvil, manteniendo banales conversaciones de Whatsapp. Aquello sucedió antes de esos encuentros cada vez menos fortuitos, cada vez más habituales, en los garitos de la ciudad. Esos dos primeros besos tontos en aquel portal, esa invitación a su casa a ‘ver una peli’… Todo eso parece como si hubiese sucedido ya en otra década.

Te despiertas, y a tu lado duerme esa persona que nunca creías que ibas a poder ver durmiendo a tu lado. Sin ropa, sin espacio, sin ataduras de ningún tipo. Y te entran las dudas, porque es lo normal, nunca podemos estar tranquilos, somos humanos. ¿Habré estado bien?, ¿Qué narices hago aquí?, ¿Qué va a ser de nosotros ahora?, ¿Llamo o espero?, ¿Nos volveremos a ver?

Todas estas cuestiones golpean tu mente como el martillo de tu vecino de arriba a la hora de la siesta. No tienes aún las respuestas y cada vez se acumulan más preguntas. Se despierta, no habla mucho. Es curioso cómo después de tantas conversaciones, de tantas risas, de tanta química ahora estéis tan cortados, y es que apenas os queda intimidad entre vosotros, y siempre da vergüenza entregársela a un desconocido. En mayor o menor medida esto sucede siempre, aunque haya gente que le otorgue más importancia que otra a este hecho.

Esa timidez te ha hecho volver a casa con más dudas. Empiezas a pensar que no deberías haber bebido tanto, que ahora se va a asustar, que tiene alergia al compromiso, que se ha llevado una decepción contigo. Lo que debería ser un día de felicidad se convierte en una jornada de reflexión en la que no aclaras nada. Tus dudas crecen a medida que pasan las horas, y hasta ya te parece que lo de ayer tampoco había sido para tanto, que las expectativas siempre son mejores que la realidad. Y es que es un hecho, el trayecto casi siempre es más divertido que la meta.

Sin embargo, empieza a anochecer, de repente se te enciende la pantalla del móvil y ves un mensaje nuevo que dice lo siguiente: ‘¿Te apetece ver otra peli en mi casa?’

Y vuelves a notar ese fuego dentro de ti. A lo mejor tampoco estuvisteis tan mal ayer.

Fuente: Eduardo Mongil

Imagen desde Pixabay

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