¿Es Malo Crujirse los Dedos?

Puño
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Chascarse los dedos es una de cosas cotidianas que muchos hacemos sin darnos cuenta. No sabemos la razón o si es bueno o malo hacerlo, pero muchas veces el subconsciente nos obliga a tomar nuestros dedos y crujirlos. A algunos les desagrada este, mientras que a otros les produce una sensación placentera. Ahora bien, pocos sabemos por qué nos suenan los dedos de esa forma.

Las articulaciones, en general, no solo los dedos, producen este tipo de sonido debido a un proceso corporal llamado cavitación, que tiene lugar en las articulaciones sinoviales, las más comunes de las presentes en un cuerpo humano. Estas articulaciones, que unen dos huesos están envueltas en el líquido sinovial, ese líquido que es culpable de que las rodillas o los tobillos se inflamen después de un esguince. Cuando se efectúa un movimiento en alguna articulación, la presión de la misma cambia, y cuando ese cambio se produce a la baja, es decir, cuando disminuye la presión, los gases presentes en el líquido sinovial van formando pequeñas burbujas. En eso consiste, a grandes rasgos, la cavitación. Cuando estiramos la articulación, esas burbujas de las que hablábamos estallan produciéndose el famoso crujido o chasquido. Hasta pasada alrededor de media hora no se volverá a producir el proceso de la cavitación, por tanto las articulaciones no volverán a sonar durante ese transcurso de tiempo.

Como podemos observar a diario, es frecuente que este proceso se produzca de manera involuntaria, pero también podemos forzarlo nosotros mismos. Ahora bien, ¿es cierta la teoría que dice que a la larga excedernos en esto es perjudicial para el sistema óseo? Generalmente está aceptada la opinión de que crujirse las articulaciones en exceso acaba provocando problemas tales como la artrosis.

Sin embargo, un doctor californiano llamado Donald Unger decidió experimentar con su propio organismo para salir de esa duda. Durante más de 60 años solo se chascó los dedos de su mano izquierda, y posteriormente valoró los resultos. Gracias a este experimento, el médico californiano fue galardonado con el premio Nobel de medicina en el año 1998. La conclusión a la que llegó es que tanto la mano izquierda como la mano derecha poseían un nivel de deterioro óseo muy parecido. Por tanto, de la experiencia del doctor Unger se puede determinar que pensar que por crujirte los dedos puedes padecer artrosis en el futuro no es más que una teoría popular sin fundamento médico que la avale.

Fuente: Página Eliminada

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