¿Por Qué No les Gusta el Agua a los Gatos?

gato en la playa
Imagen destacada desde Pixabay

Existen en el planeta Tierra dos cosas que por sus características no mezclan bien con el agua. Una es el aceite, del que sabemos que por su menor densidad flota en el agua. La otra son los gatos. Los mininos sienten una animadversión por el líquido elemento que es de sobra conocida. Aquellas personas que conviven con un gato saben de primera mano que intentar acercar a uno de estos animales al agua puede convertirse en una tarea de alto riesgo. Si has de lavar a un gato, mejor que te prepares porque sacarán las uñas a pasear y podrán regalarte un buen arañazo.

El principal motivo de este odio incontrolado puede estar relacionado con la propia evolución natural de la especie. Los parientes ancestrales del gato común actual son los felinos que poblaban las zonas norteafricanas cercanas a la cordillera del Atlas. Este lugar del mundo se caracteriza por tener un clima muy seco, casi desértico, por lo que aquéllos gatos no desarrollaron unas características vitales que los hicieran convivir de una manera habitual con el agua.

Otras teorías aluden a la excesiva domesticación de los gatos a lo largo de los años. Al ser un animal de compañía, los humanos los hemos protegido de los elementos naturales, y, también del agua. Esta visión se cae por su propio peso ya que hay infinidad de gatos que viven a la intemperie en constante contacto con cualquier tipo de inclemencia meteorológica.

Varios expertos comentan también que los gatos poseen un sistema respiratorio débil, que deben cuidar si no quieren tener graves problemas para sobrevivir. Por ello evitan el agua, ya que el líquido elemento hace descender bruscamente la temperatura corporal de los felinos, haciéndoles propensos a desarrollar enfermedades. Además, los gatos cuentan con mecanismos propios para garantizar su higiene sin tener necesidad de usar agua. La aspereza de su lengua elimina todas las partículas de suciedad que se depositan en su cuerpo.

Aun teniendo en cuenta todos estos factores que ayudan a explicar la cuestión, también podemos encontrarnos con hay gatos que no rehúyen el agua, sino que disfrutan y no se preocupan por mojarse, así que se puede deducir que la adaptación a la humedad de los felinos también depende de la educación que se les proporcione durante el transcurso de sus vidas. Si desde que son crías se les acostumbra al agua es más que probable que acaben perdiendo ese rechazo que les es innato.

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Fuente: Eduardo Mongil

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